Europa, una de las lunas de Júpiter, podría tener corrientes profundas y patrones de circulación de las mismas capaces de transferir el calor y la energía suficientes para sostener vida.
Sin la posibilidad de hacer mediciones directas del océano, los científicos tienen que confiar en los datos del magnetómetro y en las observaciones de la superficie helada de Europa para deducir las condiciones oceánicas bajo el hielo.


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