lunes, 9 de junio de 2014

Un rostro forjado a golpes durante la evolución

Científicos aseguran que la violencia de nuestros antepasados influyó en la evolución de nuestros huesos faciales para minimizar las lesiones. Los investigadores de la universidad de Utah  han expuesto  en un estudio que han publicado en una popular revista científica, que las frecuentes peleas entre nuestros parientes lejanos (sobre todo en el género de los austrolopitecus) hicieron que nuestra fisonomía evolucionara para reducir los daños.

Los austrolopitecus se caracterizan por una serie de rasgos que mejoraron la capacidad de lucha, como por ejemplo la proporción de la mano, que permitía la formación de un puño que, usado a modo de maza servía para golpear a sus enemigos. Cuando los humanos modernos luchan cuerpo a cuerpo, la cara suele ser el objetivo principal. Los huesos del cráneo que sufren las mayores tasas de fractura en las peleas actuales son precisamente los que mostraron un mayor incremento en su robustez durante la evolución de los homínidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario